Familias · ESO

Mi hijo suspende matemáticas en la ESO: qué hacer

Antes de buscar soluciones conviene saber qué falla: la base, el estudio o las dos cosas. Un plan de cuatro a seis semanas para averiguarlo y empezar a arreglarlo.

Por Álvaro López · 21 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

Si estás leyendo esto, probablemente tengas un examen suspenso sobre la mesa y una conversación pendiente con tu hijo o tu hija. Un suspenso en matemáticas es muy frecuente en la ESO y suele tener arreglo cuando se localiza bien la causa. Aquí explico cómo distinguir si falla la base o el estudio, un plan por semanas, qué decir en casa y qué significa suspender para pasar de curso en la Comunitat Valenciana.

Primero: ¿falla la base o falla el estudio?

Se arreglan de forma distinta. Si un problema de base se trata como si fuera de estudio, el alumno estudia más horas y sigue suspendiendo, y acaba convencido de que «no vale para esto».

Señales de un problema de base

Señales de un problema de estudio

Lo habitual es una mezcla de las dos listas. Una prueba sencilla para distinguir: ponerle ejercicios de cursos anteriores, con tiempo y sin agobio. Si los errores aparecen ahí, la raíz está en la base.

Qué suele haber detrás: lagunas pequeñas que se arrastran

Las matemáticas se construyen en capas. Una fracción mal entendida en 1.º se convierte, dos cursos después, en una ecuación que no sale. Estos tres ejemplos son errores muy habituales; fíjate en que ninguno es «de un tema difícil».

Ejemplo 1: sumar fracciones

Calcular 2/3 + 3/4. El error típico es sumar arriba con arriba y abajo con abajo: 2/3 + 3/4 = 5/7. Pero 5/7 es aproximadamente 0,71, menos que 3/4 = 0,75, y al sumar algo positivo no se puede quedar por debajo de un sumando. Lo correcto es buscar un denominador común (el 12): 2/3 = 8/12 y 3/4 = 9/12, así que 2/3 + 3/4 = 17/12.

Ejemplo 2: el signo delante de un paréntesis

Calcular 7 − (3 − 5). Error frecuente: quitar el paréntesis sin cambiar nada, 7 − 3 − 5 = −1. Lo correcto es resolver primero el paréntesis, 3 − 5 = −2, y después 7 − (−2) = 7 + 2 = 9.

Ejemplo 3: una ecuación con paréntesis

Resolver 4 − 3(x − 2) = x − 10. El fallo clásico es multiplicar el −3 solo por la x y olvidar el −2, o escribir −6 en lugar de +6. Bien hecho: 4 − 3x + 6 = x − 10, es decir, 10 − 3x = x − 10; pasando términos, 20 = 4x, luego x = 5. Se comprueba sustituyendo: a la izquierda, 4 − 3·(5 − 2) = 4 − 9 = −5; a la derecha, 5 − 10 = −5. Coinciden.

Detrás de estas lagunas suele haber dos hábitos. El primero, estudiar solo cuando se acerca el examen; las matemáticas piden repetición espaciada. El segundo, no corregir los errores: si un examen suspenso se guarda sin leerlo, el mismo fallo reaparece en el siguiente.

Un plan de cuatro a seis semanas

Si empezáis esta semana, seis semanas llegan hasta principios de diciembre, antes de las vacaciones de Navidad (del 22 de diciembre de 2026 al 6 de enero de 2027).

Semana Qué se hace Para qué
1 Diagnóstico. Rehacer el examen suspenso y unos ejercicios de cursos anteriores. Anotar cada error y clasificarlo: signo, fracción, despeje, enunciado, despiste. Saber si el problema es de base, de estudio o de ambos.
2 Repasar la base. Trabajar solo lo que el diagnóstico ha señalado, de uno en uno: primero tres o cuatro ejercicios resueltos, después otros tantos sin ayuda. Cerrar las lagunas antes de seguir sumando temas.
3 y 4 Práctica corta diaria. Veinte o treinta minutos al día, mezclando un poco de base con el tema que toca en clase. Repetición espaciada: rinde más que dos horas el domingo.
5 Simulacro. Un examen anterior, con el tiempo real y sin apuntes. Corregirlo después con calma. Ver cómo rinde bajo presión y qué errores sobreviven.
6 Balance. Revisar el cuaderno de errores y decidir si el ritmo basta o si hace falta ayuda. Decidir con datos, no con impresiones.

Durante todo el plan, un solo hábito marca la diferencia: el cuaderno de errores. Cada error se apunta con el enunciado, lo que hizo el alumno, lo correcto y una regla en una frase («delante de un paréntesis, el signo afecta a todo lo de dentro»). Se relee antes de cada sesión y en unas semanas muestra qué errores desaparecen y cuáles se resisten.

Qué decirle a un adolescente (y qué no)

La forma de hablar del suspenso pesa casi tanto como el plan. Lo que suele funcionar:

Lo que suele empeorar las cosas: «es que tú no vales para las mates», comparar con hermanos o con compañeros, contar sus suspensos en voz alta delante de otros y amenazar con repetir curso. Quien se siente juzgado deja de enseñar los exámenes, y sin exámenes no hay nada que corregir.

Cuántas suspensas son demasiadas: lo que dice la norma valenciana

En la ESO de la Comunitat Valenciana:

Es decir, una matemática suspensa no es por sí sola el fin del mundo, pero tampoco conviene dejarla correr: no hay convocatoria de septiembre y las lagunas se acumulan hacia el curso siguiente. Esto resume el Decreto 107/2022 del Consell, modificado por el Decreto 66/2024; comprueba el calendario y las normas concretas con tu instituto, que es quien las aplica.

Cuándo conviene pedir ayuda externa

No siempre hace falta. Si el problema es sobre todo de organización, un plan como el de arriba, con alguien en casa que lo acompañe, puede bastar. Yo pensaría en ayuda externa cuando:

Una buena ayuda empieza por un diagnóstico, trabaja la base antes que el tema del día y enseña a usar el cuaderno de errores. Eso es lo que hacemos en las clases de matemáticas de ESO en Aldaia, y si prefieres hablar antes de decidir nada, una llamada o un mensaje bastan para orientarte.

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Con el último examen en la mano se ve pronto si es de base, de hábitos o de ambos.

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